Hoy dedico este post a una figura discutida, turbulenta e inmoral que, día a día, sigue desprestigiando la imagen pública de nuestro querido club. Me refiero al individuo que ejerce como director de comunicación del Real Betis. Una figura que, indudablemente, desde su llegada al club no ha dejado indiferente a nadie. Odiado por la mayoría de la parroquia verdiblanca todavía es venerado por unos cuantos que aún siguen profesando esa religión llamada Loperismo, que convierte en humildes vasallos a los que antes eran béticos libres.
Su paso por el club está marcado por la polémica, la difamación y el insulto permanente a los que no piensan como su amo. Indudablemente, Iván Larriba –además de un imprudente - es un gran provocador que cumple a rajatabla con su trabajo de vocero del máximo accionista. Sus declaraciones posteriores al apagón son un ejemplo de su maestría a la hora de engañar y difamar contra todo aquel que se mueva de la foto. Con cada programa en la radio oficial consigue sacar de quicio a todo aquel que pierde su tiempo escuchando las atrocidades que salen por las antenas loperianas.
Este aprendiz de propaganda, cutre y barriobajero, que nos ha tocado en suerte, por obra y gracia del indigno de Lopera, ha conseguido en poco tiempo tener a una legión de enemigos que piden su salida de la institución. Sus medias verdades son la peor mentira, sus insultos a mitos del club como Serra Ferrer una vergüenza para quienes los hemos admirado, sus desprecios a béticos que se han postulado públicamente contra esta nefasta gestión como José Manuel Soto, José Luis Sáez o Curro Romero, una ofensa para esta centenaria afición.
No nos parecemos en nada y son infinitas las cosas que nos separan pero la mayor diferencia que encuentro es algo determinante y esencial en esta vida. Nos diferencia lo más importante para un hombre, para la mayoría de los seres humanos. Nos diferencia algo por lo que han luchado muchos pueblos a lo largo de la historia. Nos diferencia la libertad, la independencia.
Él es un asalariado a cargo de un dictador y critica, falsea, confunde y desprecia por obra y gracia de Lopera. Nosotros, en cambio, tenemos la libertad, la bendita posibilidad de poder decir lo que pensamos y creemos sin que nadie nos dirija, nos manipule y nos use como una fregona vieja. En definitiva, somos libres para criticar, comentar y velar por el bien de nuestro querido club. Sin nóminas, sin interés económico, con libertad y con una única misión: luchar por el Real Betis Balompié.
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