He dicho muchas veces que el refranero español encierra verdades como puños en su larga lista de proverbios. El título de este post nos viene al pelo para hacer referencia a la información publicada la semana pasada por un periodista de talla como Antonio Félix. En su periódico, El Mundo, Félix indicaba que la situación esperpéntica producida en el intento de fichaje de Ewerthon tenía una razón de ser: el jugador cumplía su sueño de venganza por la humillación sufrida hace ocho años.
Félix relataba que en el verano del 2001, Ewerthon era una estrella emergente en Corinthians, siendo el Betis el primer equipo que se fijó en el brasileño. Fue ofrecido por los típicos intermediarios y según decía Lopera “es el futbolista que quiere Juande”. Todo estaba dispuesto para que el buen pelotero llegara a Sevilla pero a última hora Don Manué cambió algunas cifras y donde dije Diego……El futbolista se cogió un enfado de tres pares de narices pero al final se lo pensó mejor y aceptó las últimas condiciones del mandamás de Jabugo.
Pero Don Manué, gran negociador dicen unos, un mal ejemplo de hombre de negocios para muchos, se trajo a Joao Tomás sacando pecho del negocio realizado y despreciando públicamente al brasileño por no aceptar sus chanchullos. Después ya conocen la historia. Joao pasó con más pena que gloria por el glorioso y Ewrthon triunfó en el Borussia Dortmund, donde alcanzó una final de la UEFA y dejó constancia de su calidad.
El magnífico artículo de Antonio Félix deja al descubierto que las artimañas de Lopera como negociador son pan para hoy y hambre para mañana. Aunque su entrada en el club fue triunfal, por su populismo y la inversión en fichajes, poco a poco se van conociendo las miserias de un personaje ruin que busca sus intereses en cualquier negocio y que humilla continuamente a todo aquel que se atreve a llevarle la contraria o pedir lo pactado. El caso de Ewerthon es un ejemplo más de los casos Tote, Dani, Joaquín, Serra, Oliveira, etc.
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