Ayer cumplió años Rafael Gordillo y no quería pasar por alto esta fecha para felicitar histórico futbolista del Polígono. Él, como cualquier bético sensato, hubiera preferido celebrar su cumpleaños con el Betis en otra situación, y todos sabemos que eso no ocurrirá hasta que no desaparezcan de la directiva la banda de incompetentes que actualmente la conforman.
Volviendo a Gordillo, los que por motivos de edad no pudimos disfrutar de sus mejores temporadas con la camiseta verdiblanca y con sus medias siempre caídas, nos conformamos con oír las historias que nos cuentan nuestros padres o amigos más veteranos. Seguro que a ustedes os contaron sus innumerables subidas por la banda, sus centros medidos, su lucha y entrega sin descanso y su amor por el escudo de las trece barras. Quizás mucho no sepan que en 1985 quedó en el puesto 14 en la clasificación del Balón de Oro. El primer recuerdo que tengo del lateral zurdo es de la Eurocopa de 1988, en la que consiguió un golazo frente a la selección de Dinamarca. Si pude disfrutar de sus tres temporadas finales en el Betis, en la que tuvo partidos inolvidables. Me acuerdo del partidazo que se marcó frente al Sporting en un 5-0 del conjunto que ya dirigía Serra Ferrer. Al final de esa temporada disputó su partido homenaje. Yo lloré ese día de emoción como seguro que lo hicieron miles de béticos. Con motivo del 20 aniversario del 12-1 frente a Malta pude ver el partido completo y el derroche físico que demostró Gordillo fue encomiable.
Gordillo volvió al Betis en la temporada 2000-2001 como miembro de la secretaría técnica junto a Faruk Hadzibegic. Cuando se prescindió del bosnio, Rafael también se marchó, demostrando categoría saber estar. Si no se contaba con su compañero, él no pintaba nada. Que bien nos vendría ahora un poquito de esa honradez y honestidad. Y también del acierto que tuvo ese equipo técnico, que fichó a jugadores imprescindibles para conseguir el ascenso como fueron Amato, Casas y Belenguer. Desde aquella salida del club, Gordillo anda enfrentado al que manda. El del Polígono no claudicó a las maneras de Lopera y siempre que ha tenido la oportunidad le ha dicho las verdades sin complejos. Como consecuencia de todo esto, desde el Betis se ha intentado de todas las formas posibles manchar el nombre y la historia del Gordo. Es inútil que lo sigan intentando porque es imposible hacer borrar de las cabezas y los corazones de todos los béticos sensatos las cosas que Gordillo ha hecho por el Betis.
Un abrazo de los grandes y que el próximo cumpleaños lo celebres pudiendo disfrutar de un Betis libre.
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