Real Betis 1 (Carlos García) – U.D. Salamanca 0
En una competición deportiva de cualquier tipo celebrar la victoria supone el máximo. Pero el fútbol es el único deporte donde se puede ganar y no hacer méritos para la triunfo. El sábado tuvimos una clara demostración de cómo un equipo de fútbol puede meter los tres puntos en juego en el zurrón sin haber jugado a ese deporte que inventaron los británicos.
La primera parte frente a los castellanos fue, además de interminable, lamentable. Algunos pueden achacar los fallos y la paupérrima imagen ofrecida a la presión de la grada, que el pasado sábado fuera muy dura pero muy justa después de los cinco años de fútbol vistos en Heliópolis. Pero la presión la tienen todos los equipos del mundo. El problema es que el Betis de Tapia no juega a nada, muestra grandes signos de apatía –recordar la jugada de Sergio García- y olvida que en el fútbol existen las ayudas, los apoyos y el juego en conjunto.
El Salamanca, sin ser nada del otro mundo, puso en aprietos a Goitia a lo largo de los cuarenta y cinco primeros minutos y sino llega a ser por el poste se habría ido al descanso ganando y el encuentro habría tomado otros derroteros. El primer tiempo del Betis lo describió perfectamente el entrenador charro Juan Carlos Oliva: “Le dije a mis jugadores que la segunda parte sería complicada, debido a que el Betis iba a mejorar porque ya no podía empeorar más”. Sin palabras.
La segunda no es que fuera mejor sino que tuvo diez minutos donde se buscaron las bandas con Nelson y Caffa, aunque el portero salmantino no tuvo más trabajo que sacar el balón de la portería tras el gol de Carlos García. Lo único destacable del encuentro del sábado es que se demostró que en segunda lo justo y necesario para estar arriba es tener una defensa férrea y meter una de las dos oportunidades que se presentan en el partido. No es necesario más y el sábado quedó demostrado. Otra cosa es que a ese concepto, se le añada un poco de buen fútbol pero con esta plantilla y este entrenador será difícil. Lo que está claro es que con el juego desplegado por esta plantilla el ascenso será una quimera.
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