Numancia 3 (Del Pino, Nano y Mikel Álvaro) – Real Betis 0
Algunos de los que todavía defienden la gestión de este club enloquecido y tristemente agonizante pueden echar la culpa de la derrota en tierras sorianas a las inclemencias del tiempo o a las bajas que presentaba el equipo de Tapia. Para que se olviden de estas excusas baratas les indico un dato: el Betis no marca fuera de casa desde el empate en el Carranza el pasado mes de noviembre.
Hoy, sencillamente, el Numancia fue mejor, controló el juego en medio campo y tuvo más de ocho ocasiones claras, frente a un Betis que no dispone de la suficiente calidad ni de la mínima testosterona para hacer frente a cualquier rival. A la larga crisis institucional que nos acompaña, se le une ahora otra crisis, la deportiva ya que la escuadra verdiblanca se ha alejado peligrosamente de los puestos de ascenso, convirtiéndose en un equipo tan vulgar como su consejero delegado. Tapia es responsable de este desaguisado; los jugadores pueden hacer mucho más aunque la mayoría no tienen la calidad que han vendido desde el club pero este Betis de Lopera no hay por donde cogerlo.
La teoría que mi ex compañero de página Franky expuso hace muchos meses se confirma: al Betis de Lopera puede venir Guardiola de entrenador y Lampard, Messi, Tevez, Kaká, Essien, Pique, Casillas o CR9 como jugadores, que el club seguiría en la misma situación actual. Han pasado infinidad de entrenadores, multitud de jugadores y el culpable de todos los males sigue en la calle Jabugo. No busquen más excusas, más paños calientes, más inventos con el fin de enmascarar una situación que nos acompañará hasta que el dictador del Fontanal siga en la Palmera.
El Betis está instalado en el más absoluto pasado en lo que se refiere a concepción moderna de un club de fútbol y ha sufrido, está sufriendo y sufrirá esta maldita condena mientras el peor presidente de la historia del club siga gobernando la nave. Se hace necesario un cambio absoluto, una transformación radical que no deje títere con cabeza para dar la vuelta a este dramático escenario que estamos viviendo. El Real Betis Balompié necesita una metamorfosis salvaje para volver a ser un club respetado, con solera, con señorío y con dignidad. Por ahora es un alma triste que baga por la segunda división y que hoy ha perdido en un campo de Castilla como diría el admirado Antonio Machado.
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