El próximo domingo el Real Betis visita al Cádiz C.F. A mi me encanta Cádiz y me gusta su equipo de fútbol. Un partido en Carranza es una fiesta. Tuve la suerte de presenciar hace unos años un Cádiz-Atlético de Madrid y me lo pase genial. Allí se vive el fútbol de verdad. Incluso más que aquí, y todos sabemos como se vive aquí. Siempre he admirado la filosofía y el espíritu de la afición cadista y eso no cambiará por más que haya energúmenos (por ambos lados) que traten de enfrentar a Cádiz y Sevilla.
Cádiz es una ciudad magnífica para disfrutar de un día espléndido. Un buen plan sería llegar por la mañana a la Tacita y darse una vuelta por el centro. La Catedral, la Plaza de las Flores, la de la Libertad, recorrer los callejones, tomarse una tapitas y un vinito, andar por el Paseo Marítimo y si el tiempo lo permite, tomar el sol en la playa. Y después al estadio a ver ganar al Betis y redondear un día perfecto.
Pero para que todo esto salga bien hace falta la colaboración de todos y cada uno de los que se desplacen a Cádiz y, por supuesto, de los aficionados cadistas. Ya está bien de dar una imagen equivocada y patética al resto de España. Ya esta bien de dar la nota con peleas, insultos y desprecios. Que cada afición se dedique a animar a los suyos sin descanso pero con tolerancia y respeto. Es lamentable ver como para ir a un estadio de fútbol ajeno, traten a los aficionados como delincuentes, escoltados por un ejército de policías y con un ambiente propio de un motín en una cárcel.
Desde aquí hago un llamamiento a todo aquel que vaya a Cádiz y a los gaditanos que lean este artículo para que todo transcurra a la altura de dos aficiones magníficas. A ver que ocurre.
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