El pasado Domingo volvió a sonar el famoso ¡Lopera vete ya! en el campo mientras otros aficionados silbaban a los primeros. Para completar la escena, el grupo radical que se sitúa en Gol Sur iniciaba cánticos para suavizar las protestas pues todos sabemos de qué pie cojean y a quién deben favores de almacenaje o viajes subvencionados.
Ahora que los seguidores de Lopera florecen como las setas, después del fallo de la Audiencia, los foros de Internet verdiblancos echan humo también con algunas tibias opiniones de los que considero también Loperistas. No tengo nada en contra de los señores que defienden al consejero delegado y me parece bien que expresen su opinión igual que yo expreso la mía.
Pero lo que no entiendo de esta situación es a esos béticos que se quedan en medio para no parecer afines al jeque de Jabugo. Como decía mi amigo y ex futbolista del Real Betis, Javier López –qué grandes sus dos goles en la final del 75- en temas importantes de la vida o se es macho o se es maricón. No valen las medias opiniones, el sí pero no, la disculpa tras la reprimenda. La expresión muy santanderina, me sirve para enjuiciar la actual situación que vive el Real Betis.
En estos momentos de absoluto desastre institucional y deportivo, todos sabemos que Lopera es el gran responsable de todo, porque gobierna de forma unipersonal el club. Tras los años de dirección Loperiana, si todavía hay béticos que no tienen formada una opinión sobre el personaje, para bien o para mal, creo que el encefalograma plano de algunos es preocupante. En este tema no me valen las medias opiniones, los claros-oscuros, el sí pero no.
Yo soy antiloperista y lo digo bien alto y bien claro, para que todo el mundo lo sepa. Y lo soy porque no quiero en mi club a un señor que se sirve de la institución para hacer negocio; no quiero una dictadura que no deja expresarse al que piensa distinto; no quiero más mentiras, ni más grupos BSport, ni jeques; no quiero vetos sin sentido a periodistas; no quiero una radio oficial que insulta a los béticos; no quiero bustos en el palco, ni malas artes con el eterno rival; no quiero a un tipo que no respeta la historia del club y no celebra el centenario; no quiero su desprecio hacia los equipos andaluces; no quiero malas formas y artes mafiosas en las juntas de accionistas; no quiero más jugadores viajando a Albacete; no quiero un club sin representación en el fútbol español y en las esferas arbitrales; no quiero un campo a medio terminar ni más embustes sobre una ciudad deportiva; no quiero una planificación deportiva basada en los intereses mercantiles del gran amo; no quiero, en definitiva, que me represente un tipo oscuro, instalado en el medievo a la hora de hablar de negocios y que analiza a las personas por lo que tienen y no por lo que valen humanamente. Por eso y por muchas cosas más que han pasado en la institución, no le quiero en el Real Betis.
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